En consulta, comienzo escuchando al paciente para entender cómo la molestia afecta a su rutina diaria.
Después realizo una investigación podológica para localizar el origen del problema y valorar el tratamiento más adecuado.
Mi objetivo es que cada paciente entienda qué le ocurre, qué opciones tiene y cómo vamos a avanzar, ya sea mediante tratamiento en consulta, seguimiento específico o cirugía del pie cuando el caso lo requiere.